Infancia

¿Enseñas a tu hijo a reparar el daño que hace?

Transcurrimos por los años de los diferentes ciclos de la vida, sin pasar desapercibidos, pues por nuestro propio proceso de desarrollo, «dañamos a otras personas». La cuestión ahora es la siguiente:

¿Enseñamos a niños y niñas, a reparar el daño que hacen?, o por el contrario, ¿favorecemos que crezcan en un entorno  permeable y superficial, que mitiga y «oculta» el daño que provocan?

Muchos padres y madres, nos quejamos continuamente de que nuestros peques reiteran comportamientos y actitudes hacia otras personas, que rozan en muchas ocasiones faltas de respeto, agresiones verbales y /o físicas, sin embargo reflexionamos muy poco, sobre como responsabilizarlos de lo que hacen, y como aprender a enmendar el daño que generan en otras personas, pues utilizamos más energía en castrar estos comportamientos, que en educar la actitud que provoca los mismos.

¿Recuerdas aquel primer juguete que rompió contra el suelo, porque no aceptó el límite educativo que pusiste? o ¿Aquella funda de sillón de coche, que con sus manos estiró hasta romperla porque quería seguir jugando en el Parque?, estos son algunos ejemplos de expresión de ira y rabia descontrolada, las cuáles no deben de ser juzgadas, pero si aprovechadas para comenzar a desarrollar la moralidad en nuestros hijos.  Muchas de esas situaciones comentadas, acaban con una «reposición» del objeto en cuestión, o un castigo de algún juguete, mi propuesta es la siguiente:

Cuándo algo se rompa, el niño tiene el derecho y el deber, de intentar arreglarlo, la palabra «perdón», está sobreutilizada y ausente de emoción, pues hemos mecanizado el uso de la misma. Imaginas que al perdón le sumamos «REPARAR», con este ejemplo lo entenderás:

  • Días a atrás,  Eliezer de 5 años, en una espiral de enfado dentro del coche de sus padres, rompió la funda del sillón del coche. Sus padres, tras calmarse decidieron no desviar la atención de lo que ocurrió, castigando o retirando algún juguete, sino que le explicaron que debía de intentar reparar lo que hizo. El pequeño desconcertado, les decía que no sabía coser, y que no podría arreglarlo. Su padre, lo acompañó esa tarde a visitar la Mercería más cercana, y juntos pidieron presupuesto del arreglo. Al volver a casa, le explicaron que al no tener dinero, debería de pagar el arreglo con otra cosa, a lo que el pequeño sugirió «con algunos de sus juguetes». Y así fue, el pequeño metió en una bolsa plástica, el Batman que le habían dejado los Reyes Magos este año, para poder «pagar» el arreglo, y entre lágrimas lo entregó. Al día siguiente, fue a recoger la funda del sillón, contento de saber que él mismo había conseguido que se arreglara.

Reparar, no es sustituir, es involucrarnos en lo que hemos hecho, y esta es una asignatura pendiente de muchos padres y madres. Todo lo que los niños hacen a las personas, primero se lo han hecho a algún objeto, es por ello, que no debemos de esperar a ver cómo insultan o pegan a otro menudo, para enseñarles a «responsabilizarse» de lo que hacen, a «tomar conciencia» de cómo afectan sus acciones, y sobre todo a «buscar estrategias para reparar el daño que causan».

Esta es una de las vías, para que normalicen lo importante y necesario de reparar el daño que hacen, generando las bases de una buena empatía y desarrollo moral, que le serán necesarias para su integración social.

*Sin duda este post no hubiese sido posible, sin la ayuda de las Psicólogas Clínicas, Susana Caloca y Lali García, con las que servidor comparte muchas horas de trabajo, y de las cuáles aprendo muchísimo. Muchas gracias.