Crecimiento personal,  Infancia

Solucionar conflictos con nuestros hijos

Si existe una situación desagradable en cuanto a la crianza de nuestros hijos e hijas son los conflictos que surgen entre ambos. En la vida diaria cuando estamos en desacuerdo con alguien respecto a un asunto por lo general podemos llegar a acuerdos, plantear nuestra disconformidad sin ir más allá pues las otras personas son adultas y pueden hacer con su vida lo que quieran a fin de cuentas.

SIn embargo cuando discutimos con nuestros hijos e hijas, es diferente pues la relación no es simétrica, hay una clara desventaja en favor nuestro pues “somos sus padres”. Quizás al confrontar a nuestros hijos e hijas nos “duele” más no la acción que ha realizado sino el sentir que hemos fracasado en nuestra labor educativo para con ellos/as. La educación es un gran “colador” y desde la familia proponemos muchos aprendizajes. Algunos de ellos calan, otros sin embargo se filtran y no se asientan.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste un conflicto con tu hijo/a?

¿Recuerdas si tuviste en cuenta su inocencia como cuando era muy pequeño/a?  ¿Sentías que debías protegerlo/a y ayudarlo/a para que comprendiera cómo es la vida? Que repitamos frases no significa que aprendan el valor de las mismas, que enseñes algo no tiene como resultado que alguien lo aprenda.

En muchas situaciones la frustración por no conseguir lo que “queremos” lleva consigo que canalicemos de forma desajustada nuestra energía hacia nuestros peques. Hace mucho tiempo leí un libro titulado “La isla de los 5 faros” de los autores Ferrán Ramón- Cortés Mountaner. De esta obra literaria tomé como referencia los puntos claves de la comunicación que a modo de síntesis eran:

  • Tener un único gran mensaje no cientos.
  • Ser capaz de situarse en la otra orilla, la del interlocutor, siendo necesario escoger el lenguaje que ellos entienden.
  • La importancia de que los mensajes tenga fuerza y gran alcance.
  • El mensaje que vale es el que se recibe, no el que se emite.
  • Comunicar no es arrastrar ni empujar, es invitar”, por lo que acciones como escuchar, respetar opiniones, no defender nuestra visión sino respetar la libertad de las personas

Adaptando la comunicación en los conflictos

Es necesaria una adaptación de los anteriores puntos claves en la comunicación con nuestros hijos e hijas, la propuesta sería la siguiente:

  1. Escoger la enseñanza a la que queremos dar prioridad en la discusión, no se trata de abordar cien temas. Debemos ser concretos/as teniendo claro que la educación en familia es para “toda la vida”.
  2. Adaptar nuestro lenguaje verbal y no verbal a la edad de nuestro hijo o hija.
  3. «Lo complejo de la sencillez», debes dar un mensaje con coherente, claro y sencillo de entender.
  4. Asegurarnos de que el mensaje que queremos dar es el que reciben, pues es muy fácil distorsionar las palabras.
  5. La conversación debe estar en equilibrio de poder, ni tu voz puede sonar más alta que la de tu hijo o hija ni al revés, las opiniones de ambos/as tienen que ser escuchadas. Invitar mediante la reflexión a que pueda conectar por sí mismo/a con tu idea.

CONCLUSIONES

El tiempo y el lugar que escojas para resolver conflictos en familia es fundamental. Los traslados en el coche tras salir de la escuela o de la actividad extraescolar no son ni el momento ni el lugar idóneos para abordar ningún conflicto. La preparación del espacio es tarea del adultos, y es garantía de ampliar las posibilidades de que consigamos nuestras meta: «enseñar a escuchar, expresarse y llegar a acuerdos». 

 

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