¿Consecuencias o algoritmos emocionales en su educación?

Con frecuencia escucho en madres y padres de todas las edades que aplican consecuencias a sus hijos e hijas retirándoles objetos materiales. Esta primera línea y media de apenas 21 palabras esconde una pregunta, ¿son realmente útiles las consecuencias que retiran privilegios o castigan privando de algo material? Mi pregunta surge tras aclarar que he escuchado esto en personas que llevan aplicando esta medida educativa desde la primera infancia. Si en algo se parece la educación es a una gran caja de herramientas. Repleta de diferentes útiles de formas y tamaños, siempre está en movimiento. Debemos ir reajustando las decisiones respecto a ella continuamente.

Judicializando consecuencias

Cualquier niño o niña que alcanza la edad de 14 años y conoce perfectamente que la «consecuencia de un acto» es la pérdida de un privilegio. Es alguien que ha aprendido a judicializar sus acciones, me explico. El impacto que tiene sobre el desarrollo moral de la infancia, el que asumir las consecuencias de un acto sea la pérdida material, pone en el centro de la atención la «consecuencia material» por delante de la «personal». En varios períodos sensibles del desarrollo hemos tejido más atención entorno a «lo que pierdo» que a la empatía hacia la persona con la que he podido tener un conflicto.

Gran causa de la ausencia de valores morales en la infancia y adolescencia actual, quizás estén condicionado por esta capitalización del buen comportamiento. Por eso te invito a que cambiemos este modelo por el de los algoritmos emocionales.

El resultado final del cálculo que queremos lograr, no es que el niño o niña deje de hacer algo molesto para otros (ejemplo: pegar, gritar, etc..), sino que decida dejar de hacerlo porque ha tomado conciencia del malestar que provoca en las otras personas.

Veamos un ejemplo pŕactico

Para ello, el centro de atención debe estar en las reacciones que provocan sus actos y decisiones, junto a la reparación del daño sobre el mismo. Vamos a poner un ejemplo:

Juan de 10 años ha insultado a sus padres en casa porque no quería bañarse, como «consecuencia» le han retirado la tablet durante ese día.

Ejemplo1.

A corto plazo, puede parecer que esta medida educativa es útil, sin embargo tiene el siguiente mensaje «cuando insultas a alguien el castigo es que pierdes la tablet».

Observa el siguiente ejemplo usando los algoritmos emocionales:

Juan de 10 años ha insultado a sus padres en casa porque no quería bañarse, como «consecuencia» esa tarde ha hecho varias actividades para «reparar el daño» hacia ambos, después de haber escuchado como se sentían por lo que había hecho.

Ejemplo 2

A largo plazo aprenderá que insultar hace daño a otras personas y que esto dificultara sus relaciones interpersonales, de la otra manera le da prioridad a su bien material por encima de las personas.

Espero que este post pueda aportar nuevas experiencias educativas en el hogar o en el contexto educativo. Gracias!

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