Paredes Compartidas

Anónimo

Hoy es mi cumpleaños, tengo 16 años y he decidido empezar a escribir esos pensamientos que me persiguen, que me atormentan y que ni a los psicólogos le he contado…Esto empieza así.


Paredes compartidas entre grupo de iguales. Personas desconocidas que sólo el tiempo decidirán si son mi «familia». Todos/as mis compañeros/as tenemos una fecha de entrada y otra de fecha fin, en ese intervalo de tiempo hablan que tenemos que hacer «un proyecto de vida» que se ajuste a nuestra mayoría de edad.


A mi reloj de arena le quedan sólo dos años, queda poco tiempo para que me pase exactamente lo mismo que a mi amiga, ella cumplió la semana pasada los 18 años, la noté triste mientras apagada las velas, pidió el deseo en voz alta ¡quiero tener un techo donde vivir!

Hoy duerme debajo del puente cerca de las piscinas de Santa Cruz, quizás el sueño no se cumplió porque lo dijo para que los presentes escucháramos lo que necesitaba. Los directores del centro y  su educador ya le comentaron que no habían plazas para un piso para su mayoría de edad, solo podía ir al albergue municipal, en dicho recurso intentaron abusar de ella en la primera noche, de ahí que esté durmiendo con otras personas que estuvieron en centro de menores en ese puente, esta fue la única opción que le dieron desde el «hogar», ese fue su trabajo de plan de autonomía…

 

Es duro pensar que cuando eres menor se te arropa incluso sin tener frío, cuando eres mayor pides una sábana y te dan un cartón.


Mi nombre no les interesa, pero parte de mi historia  sí, porque es la historia de cualquier menor que se encuentra en el sistema de DESprotección de menores en Tenerife. Llevo en casas de acogidas, en centros, en hogares o como carajo quieran llamarlo, según en la asociación que pertenezcas, desde los 13 años. Como suelen expresar mis educadores y educadoras, no tengo red de apoyo familiar, lo que es lo mismo, mi familia pasan olímpicamente de mi. Desde que entré en los centros no he tenido ni una visita familiar, mi madre está haciendo su vida y soy una carga para ella, mi padre está en la cárcel y aún le quedan 12 años por cumplir, en fin, que soy un/a desgraciada o desgraciado en esta vida.


Estoy en una formación profesional, me queda un año por finalizar, dos años para que me digan «venga suerte en la vida» y ¿saben qué? TENGO MIEDO,  apenas duermo, ¿Qué va hacer de mi vida? ¿Dónde voy a vivir? ¿Tendré trabajo nada más salir de hogar? ¿Aparecerá mi familia después de saber que ya se me acabo la teta de mamar? Debería estar disfrutando de la vida como mis amigos del insti pero aquí estoy reventándome la cabeza y planteándome que cuando cumpla la mayoría de edad en vez de empezar a vivir, tengo que acabar con esta mierda llamada vida.

«Paredes Compartidas» son una serie de textos anónimos elaborados por chicas y chicos que han pasado algún  período de su vida en el Sistema de Protección de Menores.