Adolescencia,  Infancia

Para quien me llama mala madre

Convivo cada día con el peso tan grande de saber que mis errores en tu educación dejarán heridas y huellas en tu línea de vida. Simplemente por desconocimiento o por descubrimiento, he ido adaptándome a las situaciones que hemos ido compartiendo juntas desde que eras  bebé. Nunca fui una madre «reloj», que obsesionada por las horas, comenzaba a cuadricular y estructurar tus rutinas; recordé que como a mí misma, cada día es diferente, y no en todos tenemos las mismas ganas ni nos apetece lo mismo.

Para otras madres soy negligente contigo a diario, «he perdido la cabeza»… dicen en el grupo de Whatsapp los papis y mamis de tu clase, quizás sea porque no pasas la tarde «sedada» viendo la tele o aprendiendo Chino. Nosotras hacemos ocio en la Naturaleza no en el Centro Comercial de la ciudad.

LISTA DE ERRORES/REGALOS

En las siguientes líneas te darás cuenta de los mejores errores/regalos,  que he cometido/ofrecido  cada día como madre:

Dejar que los errores y las equivocaciones sean parte del camino de tu vida, sin darle más transcendencia de la que tienen. Por ejemplo cuando se te caían cosas al suelo, jamás te hice sentir culpable o torpe por ello. Al contrario con una broma te recordaba las veces que se me han caído a mi, y como debemos de tener cuidado para que no pase. 

Para muchos niños y niñas  estos «errores» cicatrizan su autoestima y auto concepto, por la respuesta negativa a posteriori que damos de ellos los adultos.

Pasar más tiempo en la naturaleza que en los parques infantiles de los centros comerciales. Dejándote coger con tus manos las arañas, saltamontes y gusanos, que ibas encontrando mientras explorabas el mundo que te rodea. Sin agobiarte con mensajes tipo: «cuidado no manches tu ropa», «no toques eso que es asqueroso».

Para que aprendieras por ti misma a valorar una opinión de lo que percibes, sin estar condicionada por mis experiencias.

Aprender a responsabilizarte de ti misma: Los desayunos y meriendas que desde los 4 años preparamos juntas cada día, tu habitación y juguetes, siempre en orden y armonía porque la educación en valores comienza desde el hogar. 

Integrea en tu sistema de creencias que no necesitas depender de nadie ni nada. Te vales por ti misma  para lo que te propongas «sea lo que sea».

Mostrarte que mi forma de maternidad no es peor ni mejor. Escogí separarme de tu padre porque estoy convencida que era lo mejor para ambos y para ti. Hoy en día somos mejor equipo, y aunque  vives con ambos en casas separadas, se que estás disfrutando y conociendo lo mejor de tu padre y  tu madre. 

Se valiente hija mía para recordar que la persona a la que más debes querer, es a ti misma.

El  regalo más especial  que te puedo dar: es mi tiempo. Compartir contigo situaciones y experiencias del día a día, que formarán siempre parte de nuestros recuerdos. Mis errores, siempre bajo el amor responsable con en el que te enseño valores y a conocer tus sentimientos, te ayudarán a crecer conociéndote y queriéndote.

Espero de todo corazón que mis mejores errores como madre, sean los que te ayuden no «ahora», sino a lo largo de tu vida. Mi mejor regalo siempre será aquel que te permita ante todo ser feliz contigo misma queriéndote.


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