Crecimiento personal

El des-acierto de fallar en la vida.

Los días se entretienen en el laboratorio, como un  continuo experimento para encontrar la fórmula mágica de la felicidad en la vida.

Iniciamos el camino vital en la infancia, luego patinamos deslizándonos de un lado a otro por la etapa de la adolescencia hasta que llegamos a la adultez. En muchas ocasiones llegamos a esta etapa  sin haber aprendido que es imposible hacer lo posible sin habernos equivocado. En otras ocasiones muchos adultos siguen con los patines puestos. Como resultado se ven más arriba que el resto de personas, exigiéndonos  cumplir sus expectativas. Estos patines que nos ponemos en la adolescencia son el ego.

Sólo existe el miedo al fracaso en el pensamiento de las personas que sienten que fracasar es perjudicial. Este miedo a lo perjudicial puede paralizarnos o por el contrario hacer que no tomemos decisiones con criterio (racional y emocional).

Invalidados en la escuela desde los primeros años, comenzamos a integrar los rostros de enfado y desagrado de los adultos que no aceptan nuestros fallos y errores. El lenguaje verbal y corporal observado pasa a formar parte de nuestro propio estilo de comunicación. Cada vez que te niegas a intentar algo, en tu sombra estás reflejando los mensajes tóxicos que habrás escuchado. Reprochándote e invalidándote tu mismo. Porque te han enseñando que equivocarte es perjudicial para aprobar, por ejemplo.

¿Seríamos capaces de vivir normalizando que los errores son aprendizaje? ¿ Cuánto más te equivocas más aprendes? Siempre me han sorprendido las personas que rechazan los errores y fallos en los demás.

INTENTAR FALLAR 

No debe existir una oposición entre ambas palabras, pues el éxito se alcanza a través del buen fracaso. Imagina que desde pequeños cambian las palabras que dirigimos a niños y niñas en la siguiente frase: has cometido un error por has ganado un aprendizaje. Este cambio en el lenguaje permite integrar de manera positiva a los pequeños el mensaje que debemos transmitir: «sigue intentándolo».

NO ES PERJUDICIAL EQUIVOCARSE

Lo beneficioso de equivocarnos es que se abre dentro de nosotros una puerta hacia el aprendizaje. Como si de un efecto óptico se tratara al cambiar tu perspectiva, al cometer errores no bajarás escalones. Con tus fallos te impulsarás en la escalera hacia arriba, en dirección hacia tus propios obstáculos.

 

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