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Edúcame para ser valiente, no superhéroe.

EDÚCAME PARA SER VALIENTE

Caer en la cuenta de que nuestros hijos e hijas aprenden únicamente por lo que ven, escuchan y vivencian, sería como decir que también pueden desaprender de la misma forma. Los hemos incluido en  un tejido social que les ha “estructurado” su vida, de forma que en algún momento tengan que renunciar a ser ellos mismos para encajar en la sociedad. El adulto ha querido controlar tanto como influir en su desarrollo y aprendizaje (tanto en la escuela como en el hogar), que no hemos caído en la cuenta de que  viven cognitivamente hiper estimulados dejando a un lado las emociones y valores.

Si le hiciera la siguiente pregunta: ¿Educa para que sus hijos sean valientes? ¿Qué diría?

Muchos de nuestros hijos crecieron confundidos viendo dibujos animados, en los que ser valiente significa ir a pegarse con otra persona para defender a alguien que hemos juzgado como indefenso (el gran número de princesas que necesitan ser rescatadas). Influenciados por los mensajes de superhéroes cuyo papel en la película se basaba en derrotar a un villano, ¿que transferencia podemos hacer de estos mensajes a la vida real con nuestros hijos? Imagino que ningún padre o madre, le diría a sus hijos, “cariño, se valiente y mañana en el recreo vete y pégale al niño que se metió con Eliezer, es un villano”Desaprovechamos la fuente incansable de energía que tienen los pequeños en las primeras edades, para agotarlos por una parte con contenidos muy abstractos (en muchas ocasiones por su artificialidad alejados de la Naturaleza) y por otra, con un uso inadecuado de su pensamiento mágico (hemos permitido que mercantilicen los sueños de nuestros hijos con personajes que en muchas ocasiones tienen nada que enseñar). Los valores morales al uso, son las herramientas claves que emplearán tanto en la infancia como en la adultez para manejarse asertivamente en las relaciones con otras personas y con ellos mismos.

Podemos en introducir en nuestras conversaciones diarias, estos valores morales, por ejemplo:

  • ¡Que valiente eres Dara, subirte a ese árbol, enfrentándote a tus miedos!
  • ¡Qué valiente es por tu parte Elyan reconocer que tienes miedo a la oscuridad!
  • ¡Qué valiente has sido Adryana al decirle a tu amigo que no te gusta como te habla!

Hacemos suyos estos valores si los incorporamos a sus vivencias, pues a diferencia de los dibujos animados no necesitan tener superpoderes para ser valientes. Puede ser considerado un gran acto de valentía en nuestra sociedad actual mostrar nuestras emociones y sentimientos, sobre todo los que tengan una connotación desagradable como la tristeza o  una baja acomodación social. Educar a nuestros hijos e hijas  a ser valientes, debe de tener como punto de partida el que sean capaces de aceptar que son vulnerables y que tienen el derecho a sentirse frágiles. No se construyen personas valientes de fuera hacia dentro, sino al revés (de ahí la importancia de ayudarles a conocerse y que valoren sus pasos, por cortos que sean). Con el paso del tiempo, quizás en la adolescencia, entenderán que sus únicos enemigos fueron y serán sus miedos, siendo el único “villano” al que se tendrán que enfrentar.

Recuerda:  “si me educas para ser valiente, me educas para ser libre, no solo de las demás personas, sino de mí misma”

Encuentra esas oportunidades en el día a día con tus hijos, para recordarle esos valores que están impregnados en sus acciones, pues serán la armadura con la que lucharán por ser ellos mismos en este sociedad que busca encasillar a quién sea diferente, en la que el verdadero “superpoder” es quererse a uno mismo.

 

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¡Espero que disfrutes con la siguiente lectura!

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