16/06/2017 2min leyendo

¿Qué valores morales visten a tu hijo? Vestimos a nuestros hijos con el esfuerzo de otros niños.

Categoría : Adolescencia, Infancia

Como era de esperar en un contexto educativo tan formalizado y estructurado como el Occidental, encontramos  que en los patios escolares, siempre hay adultos que supervisan y ayudan a resolver los conflictos que se sucedan en este espacios, aún de los pocos  de “juego libre” en el día para niños y niñas. Cuidadosos y atentos, los adultos observamos que no hayan abusos, comentarios despectivos y que jueguen unos con otros, sin excluir ni humillar a nadie, y como no, evitaremos que ningún niño o niña, use a un igual para su beneficio.

Este código de buena conducta aplicado por los adultos, contribuye al desarrollo moral de estos jóvenes, sin embargo, en otros contextos de su vida diaria, aparece la “doble moral” de sus referentes. Es decir, situaciones en las que hacemos lo contrario de lo que les decimos a ellos.

Por ejemplo:

-Cuando nos acompañan a comprar ropa, material deportivo o juguetes, y lo hacemos de marcas que utilizan y explotan mano de obra barata en países subdesarrollados. En este año 2017, hay más de 168 millones de niños que trabajan en el mundo, en sectores como la agricultura, textil y/o servicio doméstico.

Acaso ¿estos niños y niñas, no merecen tener en sus vidas, el mismo trato que le damos a los nuestros en el patio de su escuela?

Construimos de esta manera, una nuevo paradigma de la moralidad, enseñando a nuestros hijos a ser justos y equitativos con los que les rodean directamente, y a la vez abusadores y explotadores de los que permanecen en la distancia, pues este es el modelo educativo que les ofrecemos.

Cada vez que tus hijos usan una prenda de vestir, también se ponen los valores del fabricante.

¿Qué valores morales visten a tus hijos? En un mundo, en el que se ha globalizado el dinero, pero no los valores que quieres que estén presentes en los contextos en los que tu hijo vive. Doy por sentado, que no te gustaría que  fuese explotado ni forzado, ni a vivir una infancia diferente a la que te esfuerzas por preservar.

Ha llegado el momento, de empezar a poner los pies en la tierra, y ser coherentes con los mensajes que les damos a nuestros hijos (para la industria, son sus clientes antes de nacer), y aclararles la procedencia de muchos de los productos que desean que les compremos, fruto de las campañas invasivas en los medios de comunicación.

Un niño en su más profunda naturalidad, jamás explotaría a otro para su beneficio, dejemos de corromper el amor que tienen hacia la vida.

Para concluir este post, hacer referencia a esta frase de Alexis Herman,

Si no podemos empezar a ponerse de acuerdo sobre los fundamentos, tales como la eliminación de las formas más abusivas de trabajo infantil, entonces realmente no estamos listos para marchar hacia el futuro.

 

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