17/02/2017 2 min to read

El secreto para que tus hijos sean felices

Category : Adolescencia, Infancia, Otros temas

Imagina la siguiente escena familiar. Te encuentras con tu hijo a solas, como cuando se van a contar un secreto y le preguntas:

¿Quién es la persona que más te quiere en el mundo, amor?

Seguramente la inmensa mayoría responderá con: mi madre, mi padre, mi abuela… Es entonces cuando le vamos a enseñar algo mágico a nuestros pequeños que jamás olvidarán, algo que será la base de su felicidad en las etapas de la infancia, adolescencia e, inclusive, para toda su vida como adultos.

Imagina que cuando le hagas esa pregunta le respondas seguidamente:

“Espera cariño aún no lo has descubierto, pero la persona que más te quiere en el mundo, eres tú misma”

Porque el amor más grande, el que te ayudará a ser feliz, es quererse a uno mismo. Nunca estarás solo, te tienes a ti ¡Vamos! prueba a quererte mucho ¿Cómo lo harías? Pues date un abrazo fuerte y di en voz alta “me quiero mucho”. Acostúmbrate a darte mensajes positivos a ti mismo (es significativa la sonrisa que muestran cuando escuchan su voz con esta carga emocional).

Claro está que también te queremos mucho mamá, papá y toda la familia. Por eso nos encanta decírtelo y achucharte, con besos y abrazos fuertes.

¿Cuántos niños y adolescentes conviven consigo mismos sin quererse? Forjando con cada experiencia un ladrillo con el que construir un muro alrededor de su propia persona. Llamado “baja autoestima”. El sinsentido de enseñar desde pequeños que las personas que más te quieren son otras, nos lleva a hacernos la siguiente cuestión: ¿Si nadie me dice que me quiere, entonces será que no soy bueno, ni valgo lo suficiente, no merezco ser querido? 

Debemos romper con la dinámica de enseñarles la búsqueda continua de admiración, reclamando amor, para realmente crear conciencia sobre quiénes son, que se acepten. Haz memoria, y recuerda las veces que has oído decir, “si te comes todo te quiero mucho”, “cuando apruebas, mami te quiere mucho”. Todos estos mensajes condicionan el amor entre los miembros de la familia. La clave somos nosotros, como padres, que seremos los primeros en enseñarles que los aceptamos ofreciéndoles mensajes de cariño ante situaciones de error y de éxito, pues los queremos a ellos, sin tener en cuenta el resultado de lo que hagan.

Quisiera acabar este post, con una cita de Claudio Naranjo:

“El amor a uno mismo es el amor a nuestro niño interior, por esa parte natural de uno con la que nacemos, antes de que nos metan la cultura en la cabeza. Es un deseo instintivo de felicidad”.

  

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