22/11/2016 2 min to read

¿Nos venden los sueños de nuestros hijos? Navidad.

Category : Adolescencia, Infancia

Aturdidos por la rapidez del tiempo, inmersos en tantas responsabilidades, bien organizadas en eficientes horarios, llegamos de nuevo a la Navidad.

¿Cuál es el significado de la Navidad para la infancia? En una época el año en la que los más pequeños sienten la seguridad de que algunos de sus sueños se harán realidad en forma de regalo, seguramente en eso podríamos estar la mayoría de acuerdo.

El asunto, sobre el que a lo mejor, no hayamos hecho nada al respecto, es sobre cómo influenciamos los adultos en sus “sueños”. Desde finales del mes de octubre, tras la “luna de miel” del inicio del curso escolar, comienzan a incorporarse de forma tímida en los intermedios de sus dibujos animados los primeros anuncios  de publicidad enfocados para la campaña de Navidad.

Así progresivamente, hasta la noche mágica del 5 de enero, la televisión directamente le ha sugerido a nuestros hijos en lo que pueden soñar.

Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), el pasado ejercicio económico, se cerró con unas ventas en este sector de más de 1.000 millones de euros en el territorio español. Lo que evidencia lo caro que cuestan los sueños de nuestros hijos. Pero, ¿responden realmente a sus necesidades estos regalos? Espero que esta experiencia te sirva de reflexión.

Durante los meses de verano le puse a mis hijos durante algunas tardes capítulos sueltos de una serie de dibujos animados de los años 80. Era “Dragones y Mazmorras”, con unos efectos visuales propios de su década, nada tenía que hacer para competir con los dibujos actuales, emitidos por nuestros canales públicos de televisión. Sin embargo, al tercer capítulo, ambos niños ya se habían identificado con un personaje y querían que se lo comprase para jugar con ellos.

Desde entonces redescubrí lo sugestionables que son los niños a través de los contenidos visuales que les permitimos ver, por ello, desde septiembre a enero, desconectamos la antena de televisión de casa, no dejando entrar por nuestra puerta los anuncios o, mejor dicho, “sus anuncios”, pues van dirigidos a nuestros hijos. De esta forma quizás me lleve la sorpresa al escuchar con lo que sueñan jugar y nada tendrá que ver con el producto estrella que una multinacional quiera lanzar al mercado estas navidades.

Hace tres años este sector gastó en publicidad televisiva cerca de 29.396.389 millones de euros, según datos publicados en la web de la A.E.F.J. (según datos elaborados por Eqúmedia). Ahora bien, intentemos darnos cuenta de los miles de anuncios que ven durante cada mes nuestros hijos y cómo los condicionan. Si pasarán el mismo tiempo que ven la tele jugando en el monte o en la playa muchos soñarían con un telescopio con el que ver las estrellas o una nave espacial con la que llegar al Sol.

Escribió una vez Piaget:

El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puede ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El gran peligro de hoy son los lemas, opiniones colectivas, las tendencias ya hechas de pensamiento. Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que está bien y lo de lo que no.

  

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