Tu sombra. Todo lo que te persigue en tu vida.

Acompañado por  la sombra de lo que hacemos y dejamos de hacer, convivimos con nosotros mismos. Siempre con el lastre o impulso de los tiempos vividos, según los podamos entender y aceptar. Llevarse bien con uno mismo, es más complicado que hacerlo con cualquier persona, porque al final te das cuenta, que a la única persona que no puedes engañar es a ti.

Por ello, la mayor traición que uno puede hacer, es a uno mismo, por consecuente el mayor acto de amor, es querernos tal y como somos.

Este convivir con nuestra sombra, se nos puede hacer pesado, cuando al tomar decisiones en tu vida, la sombra que te acompaña (siempre), envuelve lo que estas experimentando, este momento llamado tantas veces “aquí y ahora”. Imagina esa gran sombra, recubriendo cada paso, cada palabra, cada cambio en tu vida que quisieras dar; esta situación nos genera sufrimiento y preocupación, pues intoxicamos el presente, con emociones y sentimientos negativos vividos con anterioridad.

Que esta sombra forme parte de nosotros, no “la convierte en nosotros”, ni es la imagen o modelo que representa la mejor versión de cada uno, aunque con el paso de los años, nos hubiésemos ido apagando, provocando que su tamaño fuese mayor.

Muchas personas, nos hemos quedado a oscuras, buscando en los demás esa luz con la que guiar nuestras vidas, permitiendo que otras personas sean los “faros” de nuestras rutas y caminos, no permitiendo sacar nuestra propia luz, por el “miedo” de quedarnos a oscuras. Vaya paradoja, buscando ser guiados por la luz de otros, pierdes la oportunidad de ser tú mismo, el faro que de señales a tu presente.

Existen numerosos mensajes tatuados en la piel de muchos de nosotros, palabras cargadas con tinta negativa, sólo visibles cuando nos miramos con honestidad, incontables “no sé si merece la pena”, “no puedo”, “nunca lo consigo”, “esas cosas buenas no me pasan a mí”, “no tengo otra opción”, se convierten en al abrigo que asfixia y condiciona nuestros pensamientos, como cuando el excesivo calor te inquieta y bloquea.

Es real y palpable la dificultad que tenemos hombres y mujeres, para salir y explorar lo que está fuera de nuestro control, de nuestra zona de confort (Alasdair A. K. White), existe una gran facilidad por nuestra parte para conformarnos y resignarnos ante los hechos y situaciones, que nos ofrece la vida.

En esta época monetizada, en la que el éxito se cuantifica por la cantidad de dinero que recibes por una hora de tu tiempo, quedan huérfanas muchas obras de arte, muchas páginas de libros, muchas notas de música, muchos proyectos personales y profesionales, porque nos hemos acostumbrado a vivir dormidos, pero sin soñar.

Es la parte de tus sueños o los míos, en la que da igual las cosas por las que hayas tenido que pasar en tu vida, duelos, pérdidas, vacíos, austeridad, soledad; porque los sueños se dan lugar en otro plano, en uno más positivo, y su sola proyección nos genera placer. Quizás, tal vez, a lo mejor, sean nuestros sueños, los que se conviertan en los faros que alumbren nuestras vidas, y pongan en su sitio a la sombra de tiempos difíciles.

“Haced lo que temeis, y el temor morirá” – Krishnamurti

Dejar de vivir en la sombra de tu pasado (puede convertirse en una gran meta personal), es caminar con amor hacia el futuro, sin pisarla, pues forma parte de ti, y configura una parte de tu línea de vida.