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¿Llegas o te vas? ¿En qué punto te encuentras en la vida?

¿En qué punto te encuentras en tu vida?… ¿has llegado a dónde querías? o ¿ estás proyectando cambios en ella?

Sería muy discutible por parte de todos, tomar conciencia de manera profunda sobre estas cuestiones, y más aún cuando vivimos empapados de una cultura social de supervivencia, es una labor muy ardua que difícilmente podrás conseguir sin tu voluntad y compromiso contigo mismo.

Te preparan en la escuela, te adoctrinan en función de las creencias sociales y morales de esa época, y además enfocan tus conocimientos al mercado de trabajo, es decir, otros escogieron por ti lo que aprendiste de pequeño y, a su vez, te instruyeron para que fueras eficaz, competente y competitivo en el “mercado laboral”.

He sido y soy durante muchos momentos de mi vida una persona de las que “sobrevivimos”, para las que la justificación ante todas las adversidades y obstáculos que aparecen en mi vida son explicadas con la siguiente verdad absoluta: “la vida es así”. Desde que somos pequeños escuchamos a unos y a otros decir que la responsable de sus problemas es la vida. Continuamente señalada por sus quejas, pero ¿es realmente la vida?, ¿es eso todo lo que podemos ofrecer?, muy brevemente siento que muchos “vivimos la vida que los demás esperan que vivamos” y ello nos obliga a hacer grandes sacrificios, y el más sangrante de todos, traicionarnos a nosotros mismos.

Traicionamos nuestros valores por agradar a ese jefe o cliente (¿por dinero? Es que la vida es así), traicionamos nuestros sueños (¿por dinero? es que la vida es así) y así recurrimos una y otra vez a la supervivencia evitando el compromiso con uno mismo de mostrarse tal y como se es; de esta forma la frase “la vida es así” cambiaría a “soy así”.

Con este planteamiento, el orden social de las personas sería otro, la convicción de llegar y alcanzar el éxito sería enfocada de otra manera, es decir, el éxito no es el dinero, ni en abundancia ni en defecto. El éxito medido, cuantificado, observable, no existe (no es éxito), no se puede abrazar el aire (ya estamos abrazados por él),  por lo tanto el ser capaz de intentar conocerte a ti mismo y enfocar tu acción, motivación, ya te abraza al éxito, al más importante, ser capaz de ser tú (esto va a ser duro para todos, pues desde pequeños nos han enseñado a relacionar el éxito con una “nota” y no con un proceso)

Si te hago la siguiente cuestión: ¿Quién eres tú? Algunos contestarían con su profesión. Por ejemplo: “Soy Cristina, médico”; “Soy Maikel, Abogado”; “Soy Rafael, aprobé todo”. Otros contestarían con su pasión, “Soy Víctor, me encanta el fútbol”. Parece que no es suficiente ser “uno mismo”, nos tenemos que atribuir complementos directos para encajar en esta sociedad de credenciales y esto nos traiciona.

Dejar de sobrevivir es un camino que emerge desde uno mismo. Por ejemplo, en el ámbito profesional, sobrevivir sería ejercer una profesión porque únicamente nos pagan por ello, sin haber detrás una motivación o vocación… aquí no encontrarás el éxito, utilizas tu tiempo para vender el tiempo de otro. Si le damos un giro y comenzamos a transformar esa afirmación por la siguiente: “utilizo mi tiempo enfocándome en mis talentos y fortalezas”. Aquí quisiera hacer hincapié en algo, olvida los talentos o fortalezas que te digan los demás que tienes, redescubre quién eres, olvida lo que crees saber de ti y busca, escarba, y encontrarás muchas nuevas realidades que vivir, muchas otras formas de vivir con éxito, de la forma más humilde posible…

Pregúntate a ti mismo: ¿estás hoy/ahora haciendo lo que quieres? ¿Estás hoy/ahora haciendo lo que te gustaría? o ¿Estás hoy/ahora haciendo lo que soñaste alguna vez? ¿Crees que has tenido la autoconfianza suficiente?

¿Llegas de alcanzar tus sueños o te vas en su búsqueda?

Publicado elCrecimiento personal

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